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August 25, 2013

Skunk Anansie (Post Orgasmic Chill)

En el suelo nuestras piernas seguían entrelazadas, mientras su pelo cubría mi hombro izquierdo y nuestros jadeos sonaban como un eco de sus gritos minutos antes. Notábamos por primera vez la frialdad de parqué mientras sus juntas nos arañaban la espalda. Volvía la ternura a nuestros gestos tras el violento paréntesis de las embestidas, los manotazos, los mordiscos y las órdenes. Esa ternura con la que sus pies habían tocado mi costado desde el otro lado del sofá invitándome a dar un paso más. Paso que fue más bien un salto y que había acabado con nuestros cuerpos en el suelo del pequeño estudio. Y ahí seguíamos.
Con mis ojos muy abiertos mirando el techo, indefenso y frágil como sólo un hombre puede sentirse desnudo, boca arriba y con toda su energía ahora dentro de otro cuerpo. Un cuerpo que a mi lado temblaba ligeramente como réplicas de esos dos terremotos que en pocos segundos habían roto la paz de nuestros discretos vecinos. Ella con los ojos cerrados parecía mirar al mismo punto del techo que yo, mientras sus labios seguían entreabiertos, como esperando ser besados de nuevo, y su mano derecha acariciaba despreocupadamente mi hombro y mi pecho, como queriendo sanar las heridas que sus dientes y sus uñas acababan de abrir y que dejarían las cicatrices que aún llevo.
El sudor compartido empezaba a evaporarse y su respiración se iba calmando, sincronizándose con la mía y armonizándose con el susurro que nos llegaba del tocadiscos donde el disco de Skunk Anansie hacía tiempo que giraba por sus surcos mudos.
You´ll follow me down.
No sabía si era ella quién me había seguido a mí o había sido al revés, pero esos eran los últimos versos que recordaba de la canción. Antes de que el mundo se apagase y ella nos encendiese.
You´ll follow me down. Y ahora que ya habíamos llegado quedaba el levantarse, mirarse a los ojos de nuevo, hablarse sin estar dentro de ella, besarla en la boca en lugar de en su sexo, buscar la ropa, deshacerse del presevativo y volver al sofá.
La había seguido hasta aquí y sólo quedaba despedirnos. Al día siguiente nos reiríamos de las heridas: mis codos y rodillas destrozados por las rozaduras de la madera y su espalda, muslos y labios por las de mi piel y mi barba. Pero el día siguiente queda lejísimos cuando dos desconocidos acaban de verse desnudos por primera vez, descubierto sus sabores, sus limites, sus vicios y sus orgasmos. Aprendido en minutos cómo reaccionan sus pechos a mis besos, mi cuello a sus mordiscos, su clitoris a mis caricias o mi pene a sus mimos. Aprendido en segundos cuál es el ritmo y cuáles los gemidos y arañazos que señalan los caminos hacia su éxtasis.
You´ll follow me down.
Me incorporé y la besé en el vientre mientras ella, con dos dedos en mi barbilla, atraía mi cuerpo hacia sus labios, no sé si para mirarme a los ojos o para evitar sutilmente el inicio de otro incendio. Tan elegante como durante la cena pero desnuda esta vez, me besó suavemente mientras me decía que me quería y que se tenía que ir.
No volví a verla así. Jugamos a seducirnos dos o tres veces más pero nunca volvimos a hacer el amor en el suelo, y ella nunca volvió a tener dos orgasmos aplastada por mi cuerpo. Nos perdimos la pista y no nos echamos de menos. O quizá un poco hoy, cuando al abrir facebook he visto las fotos de su boda con aquel chico del que ella me contó una vez, en el mismo sofá, que llevaba meses cortejándola y que empezaba a gustarle.
Quizá la he echado un poco de menos y quizá por eso he buscado ese viejo LP entre mis vinilos.

Cause I dont want you
To forgive me
You´ll follow me down.
You´ll follow me down

Posted by antonio at August 25, 2013 01:37 AM

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