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September 23, 2011

El CERN, los neutrinos y los chulos

Un colega del CERN me comentó una vez que si, tras inventar la web, el CERN hubiese decidido cobrar un céntimo de dolar a cada empresa que usa internet ahora tendríamos dinero suficiente para hacer todos los aceleradores que quisiésemos. Y encima iríamos a la cantina en Ferraris. ¿Por qué no lo hicimos?, pregunté yo, ´Porque somos así de chulos´ me respondió.
Esta mañana a las seis me meto en un tren suizo y camino de Marsella entre legañas vislumbro en el ipad que mis ya excolegas se han dado de bruces con partículas que violan nada menos que la teoría de la relatividad de Einstein... o que parecen violarla...
Toda la chulería del cernero más vacilas se evapora cuando se le menta a los grandes: puede tratar a los chicos del valle de la silicona como una panda de nerds despistados aunque cuenten sus sueldos en billones, se llamen Jobs, Gates o Zuckerman, pero cuando se habla de Einstein, Plank o Heissemberg baja la mirada y se torna de un modesto monacal.
Otro colega me contó en otra ocasión que no había que desanimarse si una buena teoría contradecía resultados experimentales, seguramente habría algo incorrecto en el experimento, sin embargo, cuando una teoría, por buena que parezca, contradice la segunda ley de la termodinámica, lo mejor que se puede hacer es cerrar el chiringo y empezar de nuevo.
Algo similar ocurre cuando un experimento te viene a contradecir la teoría de la relatividad especial. Algo tiene que estar mal. Y esto es precisamente lo que les está pasando en este momento a mis excolegas cerneros.
Trabajé como operador del pequeño acelerador que manda neutrinos a Roma durante unos meses y algo aprendí. Dos aclaraciones rápidas para mucho despistao que ya veo por la red: 1. el acelerador del CERN que crea esos neutrinos no es el famoso LHC del que tanto hablo en este blog, es de hecho uno de sus inyectores: el SPS que lleva funcionando desde los años 70 y entre inyección e inyección se entretiene enviando partículas a otra zona del CERN donde se crean los neutrinos que hoy están revolucionando la física, y 2. los neutrinos se crean en el CERN en Ginebra y se lanzan hacia un detector situado a las afueras de Roma. No es que haya un túnel de 700 kms por el que se envíen, es que los neutrinos se mandan literalmente a través de la corteza terrestre. Salen por el otro lado y un pequeño detector en Gran Sasso los cuenta de nuevo.
No tengo suficiente sitio aquí para explicarlo, pero los neutrinos no son nuevos, hace décadas que jugamos con ellos. El problema es que son partículas sin carga y casi sin masa, no interaccionan con nada (si mandamos un neutrino contra un bloque de plomo, el espesor necesario para tener un 50% de probabilidades de pararlo es del tamaño del sistema solar), y por eso necesitamos meter casi mil quilómetros de tierra de por medio para lograr frenar alguno de los miles de millones que genera a diarion el CERN.
Lo que estos prudentes cerneros han encontrado es que tras contar el tiempo que los neutrinos tardan en llegar a Roma éste ha resultado ser menor que el que tardaría la luz, o sea que van más rápido, y la teoría más famosa de Eisntein dice que eso no puede ser. De hecho no dice que no se pueda, lo que dice es que la velocidad de la luz no se puede franquear: lo que va más lento que la luz irá siempre más lento y lo que va más rápido (si hay algo) siempre irá más rápido. La velocidad de la luz no es un límite sino una barrera entre dos mundos: el nuestro, en el que las cosas se mueven lentas, y otro en el que las cosas se mueven más rápido. Con lo que nos acabamos de dar de bruces es con unas partículas de este mundo que parecen tambien coquetear con el otro. Las partículas que viajan más rápido que la luz pueden, en teoría, viajar hacia atrás en el tiempo. Con lo que un radioaficionado que usase esos neutrinos para mandar mensajes se encontraría con que llegan a su receptor antes de que sean enviados. Poniéndonos optimistas, dichas partículas permitirían a una persona hablar con ella misma cuando era un niño, ¿una locura? pues sí, por eso no creíamos que existiesen. Y por eso la excitación. Y todo con un presupuesto que no es superior a lo que nos costó a los españoles salvar una sola de nuestras ruinosas cajas el año pasado (pero ése es otro tema).
No sigo, que no soy experto, pero dejo una reflexión: me pasé años respondiendo a la pregunta de para qué servía el CERN. Hay muchas respuestas: los avances tecnológicos a largo plazo (el control del mundo subatómico, la electrónica, las comunicaciones, los viajes espacio temporales,...), los avances a corto (la web se creó en el CERN y mirad ahora...), la prosperidad de las colaboraciones internacionales, la paz...
pero hay un motivo por encima de todo esto... hoy la Humanidad (la que lee los periódicos, la que se interesa por lo que pasa en el mundo más allá de cotilleos, el fútbol y demás cosas aburridísimas) ha dejado por un momento de mirar a la prima de riesgo, Wall Street y lo que dice Bernanke, para girar de nuevo la vista hacia Ginebra y ver lo que unos científicos le explican sobre un experimento que nos hace ver la realidad de una manera distinta a como la veíamos ayer.
Hoy tenemos más dudas que anoche, y quizá haya que reformular centenares de teorías, o quizá no, pero hoy volvemos a sentir lo que debió pensar esa especie de mono que un día alzó la vista al cielo y se maravilló por lo que vio. Hoy somos un poquito más humanos, y seguramente hoy nuestra especie vale un poquito más la pena.

...

Por mi parte, siento un orgullo enorme de haber pasado una década trasteando por esa catedral de nuestra época que es el CERN y al mismo tiempo una ligera melancolía por no poder estar brindando con mis antiguos amigos esta tarde. Magníficos profesionales que tras tres años muy duros, se merecían por fin algo así. Representan lo mejor de nuestra civilización. Ahora a por el Higgs y el Nobel...

Posted by antonio at 02:47 PM | Comments (0)

September 09, 2011

Barcelona

Yo soy yo y mis contradicciones.
Tras una semana rajando en facebook y ginebraconhelio sobre mi patria chica el trabajo me mete en un avión a Barcelona y me sumerjo de nuevo en la trampa de humedad que por más que vuelvo siempre me sorprende nada más abrirse el finger en El Prat. Estoy bañado en sudor antes de pasar el control de pasaportes y en la parada de la nueva terminal me pregunto si es que siempre me recoge el mismo cabrón o es que no hay un puto taxi en Barcelona al que le funcione el aire acondicionado.
Es un viaje relámpago y no tengo tiempo de ir hasta Mataró a dormir, así que reservo un hotel en Barcelona, normalmente intento que sea de cuatro o cinco estrellas (mis jefes me cuidan y yo tampoco soy gilipollas), por lo general son buenos y rara vez me han decepcionado, pero esta vez es diferente. Luego sigo.
Tras un par de horas con mi cómplice y su bebé quedo con mis padres y Estrella en el Fishop para por lo menos cenar juntos. He estado varias veces aquí, siempre de día, pero esta noche me logran volver a soprender. Cuando uno se acostumbra a la frialdad suiza o el estiramiento francés siempre agradece la sonrisa salerosa o el guiño cómplice de una camerera autóctona o un camarero sudaca. Los platos son ligeros, sabrosos e inteligentes. La carta está en catalán y me divierto al descubrir lo torpe que soy identificando pescados en mi segunda lengua madre. La cuenta es alta, pero la satisfacción lo es más y la ligera borrachera que te deja el albariño te alegra el adiós y la solitaria caminata hacia el hotel.
El hotel.
Mi trabajo me ha paseado por media Europa y el año pasado dormí tantas veces en mi cama como en camas de pago. Para ganarme la vida tengo que saber de ingeniería nuclear, pero para poder vivirla tengo que saber de hoteles. Cuando se duerme tanto fuera de casa o se eligen muy bien las amantes o se eligen muy bien los hoteles. Yo para amantes empiezo a no tener edad pero lo de esta escapada catalana ha sido especial.
Se llama Alma, casi no se ve aunque ocupa uno de los principales edificios que guardan la Pedrera. Te hace sentir en Barcelona, no pretende ser neoyorquino, ni imita el glamour parisino, ni tan siquiera intenta acercarse al cosmopolitismo de Londres. Es un hotel elegante, discreto, minimalista, con lo mejor de la sencillez catalana y el mestizaje español. El gintonic del lounge sabe a casa y las sábanas de la cama huelen como olían las de mi infancia. No tengo nada contra las masías o las casas rurales, sobre gustos colores y un hotel como el Alma resultaría absurdo en un pueblecito del interior. Sin embargo soy más de hotel pretencioso del centro que de casita acogedora del monte. Aún así, este hotel me ha hecho sentir como imagino hacen sentir a mi amigo Dani esos hotelitos perdidos en el monte que tan intensamente y con tanto cariño describe en su blog. Es lo mismo, solo que con sofás de la Bauhaus y botellines de agua a veinte euros.
La recepción es acogedora, el lobby inexistente, la puerta de mi habitación se abre apoyando el dedo sobre un lector de huellas digitales, las cortinas son de madera, la iluminación perfecta y la cama es de esas en las que lo único que detestas es despertar sin compañía. En la ducha, literalmente, llueve y hasta el patio interior (mis jefes me cuidan pero tampoco son gilipollas) parece más bonito desde la enorme vidriera que hace de pared.
Sonará snob, y ni siquiera soy original, pero acostándome anoche en la enorme cama de mi habitación de diseño, mientras oía de lejos el murmullo de los coches remontando el Paseo de Gracia, me volví a sentir como las miles de noches que me dormí oliendo las damas de noche de Rocafonda, haciéndome sentir de nuevo en casa y recordándome que no hay más patria que la infancia, ni más destino que la inteligencia.
Me dormí pensando que esto de ser catalán quizá sí valga la pena.

Posted by antonio at 12:26 AM | Comments (0)

September 05, 2011

Septiembre y la murga

Ocurre cada septiembre. Al inicio. Cuando ya se nos empieza a olvidar la playa, se agota el aburridísimo agosto y encaramos el otoño. Cuando empiezan a desaparecer las malditas chanclas, los hombres vuelven a taparse los hombros y las chicas vuelven a ser elegantes. Llueve con más gracia, amanece a horas decentes y las noches empiezan a durar, al fin, lo que tienen que durar.

Cada septiembre, anunciando la matraca fascistoide de la diada, aparecen los paletos y nos vuelven a joder la rentrée a los demócratas. Se me había ya casi olvidado pero no, en España dice Herrera que no cabe un tonto más, que el siguiente se va al agua. En mi paisito para algún tonto más aún hay espacio, pero como los catetos aprendan a volar vamos a tener que escribir los blogs a la sombra.

Y se enfurecen, llenan el facebook de campañas y el twitter de alegatos, llaman a las armas y juran por sus muertos más frescos que no pasarán y que se echarán al monte a morir por la patria, por Ramon Llull y por la ce cedilla. Y tú los miras, e intentas responder, razonar, explicar, pero no. Que milenios de historia no se pueden atacar, y que buenos golpes de hoz (y de coz), y dale que te pego con la cantinela, y vuelta y otra... y yo que sólo quiero que mi sobrinito aprenda física en castellano, o en inglés o en lo que sea, pero no... la patria, una de sus lenguas y la ele geminada están por encima de lo que yo quiera, y yo o me jodo, o me callo, o me largo.

Y no razonan, es imposible. La lengua, la lengua, la lengua. Ataque, ataque, ataque. Fascistas, fascistas, fascistas. Y tú, aún más capullo que ellos, los vuelves a mirar con cansancio y les intentas explicar que no es que te preocupe el que tu sobrinito aprenda mejor o peor el castellano, que lo que te da por culo es que una mitad imponga a la otra sus obsesiones, sus tonterías y sus gilipolleces. Que a un servidor se la trae tremendamente floja el futuro de castellano, el catalán, o el arameo... hay mucha más inteligencia en el discurso de dos nerds debatiendo si es mejor el Windows o el Leopard, que en toda la vomitera de falacias que los nacionalistas catalanes (y algún que otro meapilas) se sacan del zurrón cada vez que intentan convencerme de que mi sobrinito tiene que estudiarlo absolutamente todo en catalán por la patria y por sus cojones.

Lo he dicho varias veces y lo repito: usar la protección del catalán como motivo para que un ciudadano libre no pueda elegir la lengua en la que estudia su hijo es fascismo, va en contra de la Carta de los Derechos Humanos y convierte a la mitad de la población en ciudadanos de segunda.

Ellos siguen a lo suyo, y están venciendo. Con violencia, con agresividad y con gritos. Catalunya será pronto independiente, tendrá su lengua única, su cultura única y su bandera única. Pero será un país mediocre, triste y oscuro. Un país mucho peor que ahora. Un país por el que ya no lloraremos y por el que no escribiremos posts en los inicios de septiembre porque los mejores, los que hoy son ciudadanos de segunda, hará ya tiempo que se habrán largado.

Posted by antonio at 08:57 PM | Comments (0)