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February 04, 2011

Princesa de miércoles

De repente el teléfono deja de sonar. Nunca recibió muchas llamadas, le cansaba conversar sin ver, charlar sin sentir. La música en el ipod sigue siendo la misma, ese transexual con el que superó rupturas, soñó inicios, enamoro desconocidas e incluso sufrió gatillazos. Eurovisión en la tele: ya siempre le recordará noches pasadas. El mismo sabor del whisky, ahora más caro pero menos amigable. El sonido repetitivo de las entradas en messenger, en facebook. Cuánto se echan de menos los de aquel sitio ginebrino. Tantos hi there, tantos cafés, tantos primeros besos, tantos últimos amaneceres.
Siendo la ciudad distinta, el entorno, la música, los sabores hasta los olores son los mismos. Pero el teléfono ha dejado de sonar. Aunque nunca recibió llamadas, ahora tampoco recibe mensajes.
Serán los años, o la ciudad, o la vida que se va haciendo poco a poco real y por ello menos interesante. Pero ese transexual que sigue cantando vuelve a decirle que man is the baby y le pide que set his spirit free, y eso debería bastar para coger el abrigo y salir a la calle a helarse, a hacer colas en clubes pijos, a emborracharse con cubatas a asesinos, a seguir buscando la salvación en las desconocidas. Ésas que un día seguirán pidiéndole que las sorprenda, que las excite, que les haga descubrir sábados espectaculares, cuando lo que él busca es dormir soñando miércoles perfectos.
Le gustaría dejarlo todo un día y dedicarse a lo que de verdad quiere hacer aunque no lo logre. Abandonar la burbuja perfecta de dinero, aviones y chicas para abandonarse al whisky, las noches y una pluma. Noches en que el amanecer sea incierto pero el teléfono siga sonando. Noches que tuvo hace poco y que abandonó porque creía que ya era suficiente. Pero no.
Noches en las que no le daba miedo arriesgar porque no temía al día en que se quedase solo. Esas noches en que el teléfono dejaría misteriosamente de sonar.
El ultimo año de la primera década del XXI tuvo demasiados momentos malos, sobretodo uno que le da miedo hasta recordar, y solo tuvo dos días radiantes, ambos ligados a su cómplice. Su último amor ginebrino desapareció en el Índico y aunque ya no la ama, sigue echándola de menos. Nuevos amaneceres se adivinará en el Leman, y seguirán sabiendo a resacas de vodka pero él estará lejos. Now I am gonna be a good girl and good girls go to heaven but bad girls can fly le dice el transexual, y él sonríe. Y sirviédose otro whisky piensa que el primer año de la segunda década le traerá otra vez Eurovisión, y a man is a baby, y besos cortos que saben a tierras de países que no sabe situar, y esta vez quizá sí, logre quemar las naves y amanecer abrazado a su princesa de miércoles.

Posted by antonio at 10:53 PM | Comments (0)