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July 10, 2010

Un humilde padrino...

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Voy a hablaros de la despedida de soltero...
De cómo nos pasamos semanas para intentar cuadrar los horarios de todos. Habíamos decidido irnos a Liverpool y se revolucionó Ginebra, Madrid, Barcelona, Torino y Liverpool intentando encontrar una fecha que nos fuese bien a todos.
He estado en muchas despedidas y sé que siempre hay alguno al que le es imposible venir. En este caso pasó lo mismo. Lo que también pasa siempre es que muchos en cuanto ven problemas para cuadrar las fechas se echan atrás. Al fin y al cabo, qué más da una despedida más o una menos.
Pues bien... con la despedida de Boris eso no pasó.
Allí quería estar todo el mundo. Y claro... como era imposible encontrar la fecha ideal, por poco llegamos a las manos. Yo esperaba que alguien al final cediese y dijese, bueno, pues yo no voy... pero nada... allí queríamos estar todos.
Y por qué?
Pues porque nadie quería dejar de ir a la despedida de un tío como Boris. Te podías saltar otras, pero no la de Boris.
Porque sería más divertida que otras? No.
Porque Liverpool y las liverpoolianas son maravillosas? Pues tampoco...
El motivo era que se casaba Boris. Y a la despedida de soltero de Boris se va.
Y punto.
¿Y qué tiene Boris?
Os cuento otra historia...
que los novios conocen ya pero creo que vosotros no.
Hace un mes estuve con Luis en un bar. Era un bar normal, de infantería, bastante lleno de gente, de esos en que la música está a un buen nivel y la gente va a hacer amigos. Pues bien... en el bar hay una especie de tambor colgado del techo. La tradición dice que cuando alguién agarra un palo y le pega al tambor significa que invita a un chupito a todo el mundo en el bar.
Cuando lo vimos tanto Luis como yo pensamos lo mismo... si aquí venimos los tres con Boris y entramos en fila, como Boris vaya el primero, el tercero aún no habrá entrado en el bar y Boris ya le habrá pegado al tambor.
Porque él es así.
Es más... coincidimos en que, si no llamábamos a Esther, no contento con darle una vez seguría repitiendo la gracia, y pagando chupitos, el resto de la noche.
Porque ese es Boris.
Somos muchos los amigos de Boris que estamos aquí hoy. Algunos los conocéis desde siempre, otros, como yo, desde hace más bien poco. Pero estoy convencido de que todos lo vemos de la misma manera.
El chico que cuando ves venir por la calle te hace sentir un poquito menos solo. El amigo generoso hasta lo absurdo que se olvida de sí mismo cuando toca echar un cable a un colega.
Ese tipo de persona que da alma a los grupos.
El amigo que quieres tener al lado cuando las cosas se ponen mal. Y cuya opinión te importa cuando estás apunto o ya has metido la pata.
El amigo del que no te vas a perder su despedida. Porque, al fin y al cabo, es un orgullo y un privilegio que un tío así te invite a su despedida, y te llame amigo.

Esther....
nos conocemos desde hace 20 años.
Eres mi mejor amiga y nadie me conoce como tú. Hemos estudiado juntos, vivido juntos, viajado juntos, crecido juntos... has estado a mi lado siempre que necesitaba tu ayuda y me has pedido consejo cada vez que tenías que decidir algo en tu vida.
Cuando me llamaste para decirme que te casabas, me diste la alegría del año, por poco lloramos los dos al teléfono y lógicamente no me pediste consejo, pero yo te lo voy a dar de todos modos:
en tu vida has tomado, hemos tomado, todo tipo de decisiones... algunas buenas y otras malas, unas importantes y otras absurdas, unas sencillas y otras durísimas...
pues bien...
hoy, cuando le digas a Boris que le quieres y que te quieres casar con él estarás tomando la decisión más bonita, más inteligente y más sencilla de tu vida.
Por muchos motivos,
Porque ha sido un camino muy largo,
en el que la distancia os ha dado palos,
porque habéis tenido que luchar el uno por el otro,
porque le quieres como sé que no quieres a nadie más,
y porque él se coló por ti desde el primer día que te vio.
Porque es el chico cuyos amigos por poco se pegan para poder ir a su despedida
Porque alguien tiene que evitar que se pase la noche dándole al tambor... aunque en verdad a ti te derrite el hecho de que él le quiera dar al tambor.
Porque casándoos nos hacéis a todos un poquito mejores.
Porque Ginebra, donde empezó todo, es un poquito más tuya, más vuestra, más nuestra, desde esta noche

Y porque sois una prueba preciosa de que en el mundo de vez en cuando pasan cosas maravillosas.

Os conocisteis hace muchos años, vivisteis todo tipo de aventuras para estar juntos y habéis viajado por media Europa durante tres años para llegar aquí hoy.
Os merecéis ser siempre tan felices como sois hoy. Pero, sobretodo, os merecéis haberos encontrado y haberos enamorado.
Lo mejor está por llegar.
Felicidades.

Posted by antonio at July 10, 2010 12:29 AM

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