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May 26, 2010

Tokyo

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Escribo esto mientras sobrevuelo los bosques de Rusia, en el ipod suena Love over Gold y me acabo de beber dos vasos de tinto del que da Alitalia, que por cierto no está nada mal. Así que aviso que éste es de los cursis.
Dejé a Luis camino de Kyoto donde le espera una semana de conferencias, con sueño, mucho sueño, una ligera resaca y dos sonrisas de canalla recordando nuestros diez días japoneses.
Desde hace un par de años voy por ahí proclamando que ya no soy el que era y que más de dos noches consecutivas pueden conmigo. Pero me equivocaba. Aún a riesgo de ser condenados por los bienpensantes que, mezclando churras con merinas, no entienden una visita a un país exótico sin cámaras de fotos, madrugones, autobuses y horas de visitas culturales, mi colega y yo nos hemos pasado diez días levantándonos a las 5 de la tarde, malcomiendo donde podíamos, paseando (tampoco hay que ser integrista) una o dos horas haciendo las visitas de rigor, durmiendo otras dos horas (con un par), cenando a horarios españoles y trasteando en la noche de Tokyo hasta mucho después del amanecer.
Y me ha sabido a tan poco que juro que casi lloro cuando me he metido en el tren a Narita esta mañana y por no montar un drama ante Luis, que sé lo poco que le gustan estas cosas, le he hecho prometer que volveremos bien pronto.
En unas horas volveré a ver las sucias calles europeas, tratar con mis maleducados paisanos, lidiar con las bordes desconocidas de cada anochecher y leer sin problema los aburridos menús mediterráneos. Pero las cuatro fotos que he sacado y el regusto a Japón en mis labios espero que me recuerden, aunque sea sólo por unos días los anochecheres repentinos, los platos asiáticos inexplicables, las reverencias exageradas y las sonrisas educadas, la paciencia infinita, las calles a una escala humana que sobrecoge ante los abrumadores rascacielos de esta megalópolis, los bares modernísimos, los clubs con borrachos encantadores, los dormilones en Armani del metro, las prostitutas elegantes, las chicas guapísimas que besan sin separar los labios, las modelos que te miran haciéndote bajar los ojos y esas princesas que no se ponen a la defensiva cuando les dices hola qué tal. Durante una semana hemos retado a adolescentes nipones a sus videojuegos, hemos reído con gente que no entendía una papa de lo que les decíamos, nos han invitado y hemos invitado a copas a hombres de traje que te juran lealtad eterna cuando les das tu business card. Nos hemos peleado por una camarera que acababa su turno demasiado tarde y por una enfermera que lo empezaba demasiado pronto. Batallas que, al final, solo han servido para reirnos de ellas en el desayuno.
Hemos sido científicos, ingenieros, pintores, escritores, franceses, ingleses. Sinceros y mentirosos. Educados y humildes. Despistados y algo golfos.
Y nos lo hemos pasado de miedo.
Como digo más abajo, algún día quizá esto se acabe, pero hoy estoy feliz por tener otra ciudad en el corazón. Y otro sitio al que volver esos días en que el hogar se hace difuso, Europa pequeña y la patria un cuento que acaba justo al final de unas caderas.

Posted by antonio at 09:13 PM | Comments (0)

May 10, 2010

Iba a escribir de política...

Iba a escribir de política.
De lo a gusto que me siento lejos de un país donde la ira, la estupidez y el fanatismo están acabando con la democracia mientras la economía se nos pone al nivel de Sierra Leona y Europa nos mira con pasmo. Del vivan las caenas y los referendums medievales. De la tristeza, casi dulce y cansada, que siento al ver a más de diez amigos inteligentes apuntarse a grupos de facebook en los que se desea que España no gane el mundial. Por motivos políticos imagino. A mí que el Barça gane me da por saco políticamente, pero hay demasiada gente a la que quiero que sé cuánto le alegra y, solo por ellos, jamás mostraré mi alegría, y mucho menos mi deseo, por una derrota del antiguo equipo de mis amores. A mí, que aunque cambiaría sin pestañear cinco mundiales de la roja por un mal polvete rápido con un seis en un antro pegajoso, reconozco que celebrar la Eurocopa en mi Ginebra entre las miradas de envidia de los italianos, la sorpresa de las rusas y la alegría de esos españolitos emigrantes me supo a gloria. Pero bueno, imagino que sencillamente hay gente a la que la política les toca más el ánimo que la alegría de ese colega de al lado. Así empiezan las guerras civiles.
Pero suena Antony and the Johnsons, llueve en Aix y no quiero hablar de política.
Mejor hablar de que se casa mi mejor amiga. Y de que eso me llevó con su novio y diez golfos más a Liverpool el pasado sábado. Transnochando el viernes en un pueblo llamado Warrington donde nunca sabrán que esos borrachos hablando una rara mezcla de español e italiano, deambulando de bar en bar y bebiendo aún más rápido que los chavales ingleses, representan lo mejorcito del futuro científico de Europa (Luis dixit). Algunos siguen aún desperdigados por el continente intentando llegar a sus casas, sus trabajos y sus novias. Dicen que por un volcán que quiso alargar la despedida (consiguiéndolo) aunque yo creo que sencillamente algo o alguna se interpuso entre ellos y el aeropuerto.
Y sigue lloviendo, y el ipod me explica que Man is a Baby, y la lonely que en Tokyo me voy a hartar a Sushi, a karaoke, a bares en vertical y a niñas guapas. El perfume en mi almohada que todo será dulce a mi vuelta y ese mensaje en mi inbox que Ginebra sigue oliendo a pan recién hecho y a despertares rubios con resaca y regusto a vodka. Que a veces vale la pena estar solo y sentir la libertad abriendo los ojos a tu lado por la mañana. Recordando que tienes amigos que son capaces de cruzar el continente en autobús por tomarse una copa a tu lado. Algunos con sus novias y sus hijos, otros, como tú, con sus historias perfectas rotas. Como ese amigo italiano, bueno, canalla y tan guapo que ni rabia da, que intentando llegar a Ginebra ha acabado en Berlín preguntándose por una chica del sur. Va este post por él y por esos golfos de liverpool. No hay volcán que nos pueda.
Algún día esto se acabará, imagino. Pero esta noche llueve, Antony and the Johnsons me cuentan que I am his sister, Esther y Boris me han pedido ser su padrino, Luis me esperará en Tokyo con diez noches por quemar y parece que, como tantas veces antes, está todo por escribir.
Yo quería hablar de política pero, sinceramente, no vale la pena.
Seis meses desde que llegué a Aix y la vida sigue siendo una aventura.

Posted by antonio at 10:29 PM | Comments (0)