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October 09, 2008

Viernes triste

Cuando éramos pequeños jugábamos a imitarte mientras comías,
cuando mordías el pan, mordíamos el pan,
cuando cortabas un trozo de carne, cortábamos un trozo de carne,
cuando bebías un sorbo de vino, bebíamos uno de agua.
Era una tontería, un juego de niños
que nos gustaba no sé si porque nos hacía sentir mayores,
porque daba un aliciente a la comida
o sencillamente porque era una manera de hacerte enfadar.

Esa manera tuya de enfadarte tan falsa.
Nunca vi una sonrisa mas sincera ni un enfado más falso.
Posiblemente todos los abuelos son así, no lo sé, pero el mío no se enfadaba
jamás. Hacía como que se enfadaba, sí, pero desde muy pequeñito supe que
todo era puro teatro. Un cuento más, porque al fin y al cabo había que
domesticarnos.

Fuiste el cómplice perfecto, el compinche de travesuras y la mejor excusa para
cualquier maldad. Nos cuidaste, nos cubriste, ponías tu cara de falso enfado
para luego mentir si hacía falta para que no nos cayese la bronca.

Fuiste ese amigo perfecto que nunca nos cansamos de buscar.

Nos contabas historias, ¿cómo no?, de la guerra, del pueblo, de los primeros
años en Mataró, de mi padre.

Pero eso imagino que lo hacen todos los abuelitos.

Lo que no hacen todos los abuelitos es ser el origen de las mejores historias:
las siete décadas cuidando y siendo cuidado por la misma mujer, los kilómetros
con la romana pesando cerdos para poder pagar unos estudios imposibles a su
único hijo y a los hijos de su hijo, los miles de kilómetros en autobús para
darme esas semanas mágicas en los que venías a buscarme al colegio poniendo
celosos a mis mejores amigos, porque prefería un paseo contigo a mil partidos
de fútbol con ellos... y todo a tu manera, con tu sonrisa sincera, tus enfados
fingidos y tu discreción elegante.

Tú, que todo lo hiciste sin ruido, sin alardes, sin aspavientos. Tú que sólo
levantabas la voz para presumir de nosotros, que tras una vida sin querer
presumir de ti mismo se te iluminaba la cara fardando de tus nietos.
Tú, que todo los hiciste como queriendo que no se notase, te has ido de la
misma manera, sin quejarte, sin ruido, como sin querer molestar. Sufriendo únicamente
por no hacernos sufrir.

No hay nadie como tú en nuestra vida, y tu vacío no se va a llenar.
Aún así no quiero despedirte con tristeza.
Porque sé que estás en un sitio donde puedes
volver a disfrutar de esos paseos eternos por la tarde en la sierra y en la
ciudad, donde puedes volver a mostrar tus falsos enfados y tus sinceras sonrisas,
donde vuelves a sentir el viento cálido del pueblo y desde donde sigues cuidando
de la abuela y de nosotros.
Mientras aquí abajo seguiremos imitándote mientras comemos e intentaremos
hacerte sentir orgulloso, que al fin y al cabo son la misma cosa:
motivos para hacerte sonreir mientras nos cuidas desde ese sitio feliz
al que van los abuelitos buenos.

Posted by antonio at October 9, 2008 05:18 PM

Comments

Lo siento mucho. Un abrazo!

Posted by: Oscar at October 19, 2008 02:54 PM

precioso. Un abrazo

Posted by: dani at November 11, 2008 08:51 PM

Verdad que se ve distinto cuando no estas en "casa"? La verdad es que a mi el tema del mundial tambien me resulto curioso. Y mas aun los comentarios de mi madre sobre como se vivio la eurocopa en el Pais Vasco. Es curioso, pero parece que esta vez la sellecion si nos ha unido a todos. Por lo que se en mi tierra se vivio la eurocopa como lo que debia ser. Un equipo que nos representa y que bueno, esta vez, hasta gano despues de muchos anyos. Que pena que algun que otra persona no pueda llegar a alegrarse de estas cosas.

Ivan.

PD. me remito al comentario anterior. Yo debera estar durmiendo...

Posted by: Ivan at December 11, 2008 02:08 AM