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October 13, 2008

Freetown

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You made me rediscover Geneva, changed the idea of usual hours and normal distinctions between day and night, weekend and working days. Now you are making me redefine the word holidays. It looks already like centuries, you are living your dream and have managed to convince me to live my nightmare.
I just know I will be scared, unconfortable and broke, but will miss it as soon as I sit down in the airplane to return to Geneva.
Our Geneva.
I have very few heroes and you are one of them.

(Foto: Geneva Sessions by Fred Hamel and Lea)

Posted by antonio at 06:09 PM | Comments (0)

October 09, 2008

Viernes triste

Cuando éramos pequeños jugábamos a imitarte mientras comías,
cuando mordías el pan, mordíamos el pan,
cuando cortabas un trozo de carne, cortábamos un trozo de carne,
cuando bebías un sorbo de vino, bebíamos uno de agua.
Era una tontería, un juego de niños
que nos gustaba no sé si porque nos hacía sentir mayores,
porque daba un aliciente a la comida
o sencillamente porque era una manera de hacerte enfadar.

Esa manera tuya de enfadarte tan falsa.
Nunca vi una sonrisa mas sincera ni un enfado más falso.
Posiblemente todos los abuelos son así, no lo sé, pero el mío no se enfadaba
jamás. Hacía como que se enfadaba, sí, pero desde muy pequeñito supe que
todo era puro teatro. Un cuento más, porque al fin y al cabo había que
domesticarnos.

Fuiste el cómplice perfecto, el compinche de travesuras y la mejor excusa para
cualquier maldad. Nos cuidaste, nos cubriste, ponías tu cara de falso enfado
para luego mentir si hacía falta para que no nos cayese la bronca.

Fuiste ese amigo perfecto que nunca nos cansamos de buscar.

Nos contabas historias, ¿cómo no?, de la guerra, del pueblo, de los primeros
años en Mataró, de mi padre.

Pero eso imagino que lo hacen todos los abuelitos.

Lo que no hacen todos los abuelitos es ser el origen de las mejores historias:
las siete décadas cuidando y siendo cuidado por la misma mujer, los kilómetros
con la romana pesando cerdos para poder pagar unos estudios imposibles a su
único hijo y a los hijos de su hijo, los miles de kilómetros en autobús para
darme esas semanas mágicas en los que venías a buscarme al colegio poniendo
celosos a mis mejores amigos, porque prefería un paseo contigo a mil partidos
de fútbol con ellos... y todo a tu manera, con tu sonrisa sincera, tus enfados
fingidos y tu discreción elegante.

Tú, que todo lo hiciste sin ruido, sin alardes, sin aspavientos. Tú que sólo
levantabas la voz para presumir de nosotros, que tras una vida sin querer
presumir de ti mismo se te iluminaba la cara fardando de tus nietos.
Tú, que todo los hiciste como queriendo que no se notase, te has ido de la
misma manera, sin quejarte, sin ruido, como sin querer molestar. Sufriendo únicamente
por no hacernos sufrir.

No hay nadie como tú en nuestra vida, y tu vacío no se va a llenar.
Aún así no quiero despedirte con tristeza.
Porque sé que estás en un sitio donde puedes
volver a disfrutar de esos paseos eternos por la tarde en la sierra y en la
ciudad, donde puedes volver a mostrar tus falsos enfados y tus sinceras sonrisas,
donde vuelves a sentir el viento cálido del pueblo y desde donde sigues cuidando
de la abuela y de nosotros.
Mientras aquí abajo seguiremos imitándote mientras comemos e intentaremos
hacerte sentir orgulloso, que al fin y al cabo son la misma cosa:
motivos para hacerte sonreir mientras nos cuidas desde ese sitio feliz
al que van los abuelitos buenos.

Posted by antonio at 05:18 PM | Comments (3)