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January 05, 2008

Budapest - 3

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Me puse me corbata de los jueves y tras mi fracaso intentando parecer un espía intenté hacerme pasar por un mafioso de los cuarenta. Tras deambular por calles nevadas, oscuras y solitarias di con el sitio.
Era oscuro, mesas pequeñas con solo cuatro o cinco parejas y algún grupito de indígenas amigos de la cantante, un bajista y un guitarrista que parecía que en cualquier momento fuesen a sacar un ejemplar en piel del Señor de los Anillos de debajo de la partitura y una solista a la que no costaba imaginarse ennoviada con el más malo del local mientras sus pobres compañeros de trío lloraban cada noche por ella en los brazos de Gandalf.
Me pedí un filete a la Magiar y pasé dos horas geniales intentando que no pareciese demasiado obvio que mi interés por la habilidad del bajista no era más que una excusa para intentar cruzar mi mirada con la cantante.
Con the girl in the next room me enganchó aún más a esta ciudad.
Pedí la cuenta y el resto fueron todos bares de borrachos, guiris y prostitutas aún demasiado interesadas en qué hacía un chico como yo en un sitio como éste.
Me voy mañana.

Posted by antonio at 03:22 AM | Comments (0)

January 04, 2008

Budapest - 2

El castillo en Buda es alargado e inquieto, las casas y calles son casi tan bonitas como las de la ciudad antigua de Ginebra pero tienen algo de fantasmagóricas. No lo he dicho aún pero una peculariedad que me sorprendió en Budapest nada más llegar es que parece demasiado grande para la cantidad de gente que acoge, quizá en verano sea distinto y, por lo que he visto en fotos, todo se llene de gente y de turistas, sin embargo estos días vaya donde vaya siempre parece que falta gente. No es que esté vacío, sencillamente sobra espacio. En Buda esta sensación se acentúa.
Me gustan los sitios con gente, me gusta el bullicio por defecto y solo disfruto el silencio cuando yo elijo tenerlo. En Buda habia demasiado silencio y, aunque parezca mentira, habria preferido algun turista más.
Hasta que llegué al final del castillo.
Todos hemos visto en películas un sitio recóndito del mundo que para los protagonistas sirve de lugar de referencia donde encontrarse o donde esconder algo, verbigracia, el banco de la iglesia donde el convicto de Pena de Muerte guarda su dinero y plano a la isla del caribe donde espera jubilarse. Pues bien, yo ya tengo sitio donde citarme con el futuro. Los turcos fueron echados de Budapest a finales del XVII, el visir que gobernaba la ciudad fue asesinado y enterrado con honores en un extremo del castillo, la inscripción en su tumba le califica como un enemigo pero hombre de honor. Cuatro cadenas y un rosal lo custodian. Gesto precioso el de estos Húngaros.
Me vi solo, frente a la tumba cubierta de nieve y el rosal sin flores y supe que algún día volvería a Budapest y volvería a verme frente a esa tumba y ese rosal, florecido esta vez, y quizá alguien me tocaría el hombro y diría:
- Has venido!

Posted by antonio at 09:01 PM | Comments (1)

January 03, 2008

Budapest

Tercer anochecer en Budapest. Ya me he fundido prácticamente todos los florines que traía y empiezo a tirar de la visa. Pero vale la pena.
Es una ciudad extraña, bonita y sucia, enorme pero solitaria, fría pero acogedora. Genera el desasosiego de ciudad sin espíritu que siempre imaginé que encontraría en las antiguas repúblicas soviéticas pero al mismo tiempo, vaya donde vaya, descubro que es el sitio con el alma más intensa que he conocido, con el permiso quizás de Nueva York.
Mi nuevo estado civil me llevó la semana pasada a Estrasburgo. Ciudad pequeñita al lado del Rin, preciosa, con gente educada, tiendas modernas y calles que parecen salidas de un villancico. Resumiendo, una ciudad perfecta en la que no viviría ni por un puesto en el Parlamento que acoge (horroroso por cierto) con dietas, sueldos taxfree y vida con las tres ces aseguradas. La ciudad no tiene alma.
Esto viene a cuento porque Budapest es lo opuesto: ciudad incómoda, antigua, sucia, pero que atrapa, enamora.
He venido solo. No conozco a nadie en la ciudad y contrariamente a lo que todos mis conocidos piensan no he usado hi5, icq, myspace, facebook ni nada que se le parezca para asegurarme una guía con ganas de practicar su español dando vueltas por la ciudad y quien sabe qué otras cosas dando vueltas por mi cama. Por más típico, cursi y pedante que suene, he venido a Budapest a estar solo. A pasear, descubrir mi primera ciudad de Europa del Este (Estambul, se pongan como se pongan los que no han viajado en su vida, no es Europa), acabarme dos libros y recuperar la costumbre de rellenar ginebraconhelio.
Aterrizo en Budapest a las 23H00, noche cerrada y todo nevado. No se ve un alma, el aeropuerto es pequeño y todo está oscuro, quiero creer que soy un espía americano aterrizando en la antigua Bucarest o en algún lugar perdido en el báltico, pero no soy capaz.
No voy a hacer una explicación lineal de mis experiencias húngaras. De hecho ya estoy acabando. Sólo quiero dejar por escrito que esta ciudad, tras sólo 48 horas en ella, me ha hecho sentir una mezcla de sensaciones extraña y genial. Tiene la monumentalidad de París pero sin caer en sus aburridas simetrías, las estatuas, las plazas, las farolas la hacen mucho más bella que la ciudad del Sena. Sólo en una cosa le gana la francesa: el Danubio es mucho más bello que el Sena, es inmenso pero mientras que París acoge el río, lo hace suyo, parece que nada tendría sentido sin él, en Budapest el Danubio es una frontera, literalmente parte la ciudad en dos. Budapest es Budapest desde finales del XIX, antes eran dos ciudades distintas Buda y Pest. Los Austríacos burocráticamente unieron las dos ciudades, pero no pudieron eliminar la separación física y psíquica que genera el río. El Danubio separa Buda y Pest como el Bósforo distancia Europa de Asia, parece que el río sea el punto de unión, cuando en verdad es la línea de división. De todos modos, entre París y Budapest, sin duda Budapest. Y que conste que París me fascina.
Leo en la lonely que Budapest es la pequeña París, no es cierto, si tiene que ser algo es la pequeña Nueva York. Pasear por sus avenidas es como pasear por el lower east o quizá el meat packing district. Incluso la gente tiene la misma actituda educada pero distante. Incluso el Danubio a veces recuerda al Hudson. Deben ser cosas de la geopolítica.
Las chicas (que uno quiera estar solo no significa que ponga en stand-by sus instintos) no tienen el estilo de las rusas o las bálticas pero siguen poniendo en su sitio (como todas las nacidas bajo el Pacto de Varsovia) a la muy liberales y liberadas occidentales. Cada día que pasa más me convenzo del daño que Zara, la MTV, Sex in the City y la BCN Fashion Week están haciendo en Europa occidental, ninguna de mis conocidas sea española, francesa, italiana,… es capaz de vestir con la mezcla de clasica y moderna que gastan nuestras paisanas orientales. Imagino que igual que los hombres nos hemos olvidado de cómo se lleva un sombrero o una capa, las chicas se han olvidado de cómo se lleva un corsé, una falda corta, una bufanda o un liguero. Espero que mi admirada globalización funcione por una vez de los pobres a los ricos.
Hay dos cosas que resaltan de las chicas en Budapest: la primera es que son casi todas delgadas y guapas, no la belleza espectacular de las rubias eslavas pero sí una belleza tranquila, morena, de ojos grandes y boca y nariz pequeñas; la segunda, y la que atonta de verdad, es que aquí las chicas miran a los ojos y aguantan la mirada. Nada de mirada seductora o agresiva, sencillamente te miran. Voy por la calle, literalmente, acojonado, cada vez que miro a una chica ella me devuelve la mirada hasta que yo dejo de sostenerla. Suerte que nunca me emborracho estando solo porque me meteria en líos.
Y hablando de líos, y para acabar, aviso a los navegantes que en solitario o en grupo decidan venir a esta ciudad a pescar: a según qué horas de la noche hay muchas chicas por la calle y en los bares con demasiado interés por saber de dónde vienes y a dónde vas. Mientras que más o menos todos reconocemos a una lumi, menos saben reconocer a un anzuelo y el milagro de una modelo interesándose en nostros puede fácilmente acabar en una mala experiencia con matones de discoteca y enormes facturas a pagar de por medio. Así que, como bien dice la lonely, si es tan bonita que parece mentira, probablemente es que lo es, osea, mentira.

Que me encanta Budapest.

Posted by antonio at 09:06 PM | Comments (0)