« Yo no quiero la paz | Main | Racismo »

June 13, 2006

Tristeza

Vengo de ver el partido de Brasil contra Croacia. Ginebra debe ser la única ciudad del mundo donde cada noche se puede seguir un partido del mundial rodeado de cientos, miles de personas de los dos países enfrentados. Se grita, se canta, se come, se sufre y al acabar cada uno se va a su casa con sus banderas, unos pitando, otros cabizbajos. Ganes o pierdas, juegue o no tu equipo, se te queda siempre un regusto agradable, mola que existan ciudades donde uno pueda olvidar dónde está y sentirse sencillamente en medio de inmigrantes como en casa. Miles de personas sin nada más en común que el sitio donde viven y las ganas de pasárselo bien sin tocar las narices al de al lado.
Con este tipo de sensaciones es con las que uno se da cuenta de que las identidades colectivas, los sentimientos de raza, los supuestos derechos históricos no son, como dice Vargas Llosa, más que campos de exterminio del individuo, del libre albedrío, de la libertad.
Llego, como digo, de ver el partido, entro en casa, me conectó a la red y lo primero de lo que me entero es que en mi pueblo, Mataró, acaban de expulsar, violentar e impedir hablar a un grupo de gente por intentar explicar las ideas en las que yo creo.
Alto y claro: en mi pueblo la gente que piensa como yo, los que creemos que el nacionalismo defiende ideas erróneas y queremos expresarlo no somos bienvenidos.
Algunos paletos, analafabetos, catetos paisanos míos, que en su puta vida van a entender la mitad de idiomas que yo, ni van a vivir más allá de su barrio, ni van a saber lo que es emborracharte rodeado de amigos sin preguntarte siquiera en qué idioma estás hablando porque ya se te ha olvidado de dónde son, se atreven a impedir que yo o mis representantes políticos defendamos nuestras ideas.
Así de fácil.
Gente con una vida tan triste y aburrida que tienen que desvivirse por joder al de al lado con su fanatismo nacionalista para poder tener algún objetivo en la vida, se atreve a hablar de democracia mientras violenta a gente como yo.
Antes estas cosas me cabreaban, me daban rabia.
Deben estar venciendo, porque ahora sólo me provocan una profunda tristeza.
Suerte que tengo Ginebra, y suerte que esos energúmenos nunca van a aparecer por aquí, jamás la entenderían, su nacionalista restreñimiento intelectual sólo les permitiría aguantar el tiempo de echarle una foto al chorro.

Posted by antonio at June 13, 2006 11:55 PM

Comments

Totalmente de acuerdo.

Posted by: Oscar at June 16, 2006 11:57 AM

Antonio, no desesperes.

Un abrazo.

Posted by: Jose at June 19, 2006 03:13 PM