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June 02, 2006

Ciudadano de Segunda

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Me repito, lo sé.
Pero es que hay veces que me dan el post escrito. Cualquiera que tenga una mínima idea de teoría política, que haya leído algo de los humanistas del XVIII, que conozca lo que pasó en España por culpa de las constituciones excluyentes del XIX, cualquiera que, en definitiva, entienda lo que es la democracia sabe que una ley fundamental como son las constituciones o los estatutos deben intentar aglutinar a toda la sociedad, generar un marco en el que todas las ideas democráticas puedan ser defendidas, un escenario en el que todos los partidos sean de la ideología que sean (siempre que dichas ideas sean democráticas) puedan llegar al gobernar. Es decir, las políticas de los gobiernos se hacen de acuerdo a la ideología del partido de turno, pero el marco en el que se encierra todo tiene que acoger a cualquier ciudadano.
Dicho de otro modo: una constitución no puede ser de derechas, porque esto haría que media sociedad se sintiese discriminada y sin posibilidad de gobernar, de igual modo que no puede ser católica, o feminista. Una costitución, un estatuto, que se identifique con una ideología distinta de los derechos humanos y la democracia no constituye ni establece nada, es sin más una herramienta de una mayoría de la sociedad para excluir al resto, para dejarle fuera de la vida política.
Es exactamente lo que pasó en el estado liberal español decimonónico, y acabamos en una guerra civil.
No espero que los analfabetos que han escrito el dichoso estatuto de los cojones o aquellos que lo jalean como si les fuese la felicidad sexual en ello (y quizá les va) entiendan ni conozcan la historia más allá de la copa de Wembley. Pero bueno, al menos me queda el consuelo de dejar constacia aquí de la prueba evidente de que si este estatuto sale adelante (y saldrá) la gente como yo quedará automáticamente fuera del nuevo marco político. El Estatuto es, como dice la izquierda catalana: nacionalista, ecologista y de izquierdas.
Yo soy liberal de derechas, considero el nacionalismo una religión obligatoria y encima me doctoré en ingeniería nuclear. Ni una, vamos.
Es Estatuto me deja fuera, me convierte en ciudadano de segunda, subciudadano.
Luego vendrá Zetapé a explicarme que no, que soy tontito y que no sé apreciar que este estatuto es lo mejor que me puede pasar. Que diga que sí o que me calle y no proteste.
Dan asco. Tanto asco que ni se molestan en disimularlo.
Y si no, véase el cartel de más arriba. No es mi opinión, es la declaración de intenciones de un partido del gobierno que se enorgullece de apartarme y marginarme de la que, por ahora, sigue siendo mi patria chica.

Posted by antonio at June 2, 2006 11:34 AM

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