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February 09, 2006

La Tieta

Esta mañana he tenido una reunión a primera hora en una de las sedes del CERN perdidas en mitad del monte. De madrugada ha nevado y estaba todo blanco, un paisaje que me gusta por lo distinto pero que, desde luego, no me resulta nada acogedor ni familiar ya que uno viene de climas mucho más sureños. La cuestión es que le he robado el coche a Esther y, harto ya de escuchar al Arrebato, también el ipod.
Iba yo a lo mío cuando Serrat se ha puesto a cantar La Tieta. Y claro, a las ocho de la mañana, a siete bajo cero, en mitad de los Alpes y con esa morriña y cursilería que te dan los madrugones bien llevados, me he acabado emocionando.
Por dos cosas, porque la canción es preciosa y, sobretodo, por oir un catalán tan bonito como el de Serrat tan lejos de casa. Una lengua que no es la mía, pero que la quiero igual, no por su historia, su sonido o su identidad como dicen los cursis, sino porque sencillamente me recuerda las rutinas que dejé atrás hace ya años y que, como todas las rutinas pasadas, sigo echando de menos. Es en este tipo de momentos en los que uno se enorgullece de sí mismo por saber hablar algo más que su lengua materna. Ninguna canción en castellano logrará hacerme sentir nada especial únicamente porque esté en esa lengua. El español es parte de mi respiración, lo tengo tan asumido que ni lo noto. Esto no pasa con el catalán, el catalán lo noto, lo distingo, y por eso, me salta esa canción en tierra extraña (como los suspiros) y uno que se empieza a hacer mayor se emociona por oir catalán y seguir entendiéndolo.
Pero claro. Resulta que cuando está acabando la canción me acuerdo de que me estoy emocionando con la herramienta que una panda de demagogos analfabetos se ha apropiado en mi paisito para imponer su régimen, controlar a una sociedad acatetada y de paso lanzar a muchos de mis paisanos el ultimatum totalitario: normalización o exilio.
Y claro, se me hierve la sangre, no por la política (que también), sino porque semejante grupo de idiotas estén siendo capaces de hacerme sentir resentimiento hacia algo que amo tanto. Porque me hayan hecho crecer algo dentro que, aunque yo intente evitarlo, me hace poner a la defensiva cuando hablo de la lengua catalana. Porque hayan convertido algo común y precioso en un instrumento más de control y sometimiento de mis libertades. Como hizo Franco con muchas tradiciones y símbolos de España. Exactamente lo mismo, pero en catalán.
Resumiendo, que acaba la canción y la emoción se te ha empezado a convertir en mala leche, se te jode el momento y te descubres insultando a los de siempre: miserables.

Posted by antonio at February 9, 2006 09:27 AM

Comments

Yo creo que la morrinya del catalan viene dada porque el castellano lo escuchas y hablas cada dia con muchos colegas y amigos que estan en Ginebra, y eso no pasa con el catalan.
No me seas cursi...

Posted by: Primer Administrador at February 18, 2006 02:35 PM