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December 30, 2005

Memoria de Entreguerras

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Los cuatro años de Federico Trillo como Ministro de Defensa. Me ha gustado bastante, no es que aporte demasiada información nueva a la que ya tiene cualquiera que haya seguido de cerca los acontecimientos tras el 11S, sobretodo en cuanto a lo que la guerra de Irak se refiere, pero da una imagen bastante humana (sin llegar a los niveles de El Desquite de Pedro J. o Mis años en Moncloa de Aznar) de lo que es el ejército, las relaciones internacionales y el día a día de un buen político.
El libro está escrito con una espíritu muy shakespeariano, lo cual no es de extrañar en un doctorado en el genio inglés y el poder.Se plantea la situación y estructura del ministerio (en una primera parte bastante aburrida), la gestión del día a día con la sombra del drama por llegar planeando constantemente, las conversaciones con el Presidente y la relación de amor y odio (más amor que odio, no como ahora) con el Imperio, para acabar con el desastre, los ataques y la demagogia cainita de los de siempre.
A quien no le guste la política que ni lo abra porque se va a aburrir. Quien quiera conocer qué es lo que mueve los países, recordar (para más de uno descubrir) qué es lo que hizo a casi todo Occidente poner los puntos sobre las íes a Saddam mientras tres o cuatro pichaflojas barrían para casa defendiendo al tirano, que no dude en leerlo. Sobretodo el último acto.
Tres reflexiones tras leerlo:

1. La pregunta de Ivanov (secretario de defensa o exteriores, no recuerdo, ruso) al autor sobre las armas de destrucción masiva: ¿Cómo es que os preguntan si existieron o no? Todo el mundo sabe que Saddam las tenía, la pregunta que deberían hacer es: ¿Dónde las enviaron? ¿Quién las tiene ahora? ¿Pueden utilizarlas?.

2. La pregunta realizada por un ministro europeo a la ministra de defensa francesa tras un vehemente ataque de ésta a la política exterior americana: ¿Está Europa dispuesta a romper su alianza prioritaria con los americanos y tener que cubrir con su propio dinero las necesidades de su propia defensa que hoy por hoy los americanos se gastan por nosotros?

y 3, ésta vez mía. Tras leer el libro, alguien que desconociese el partido en el que milita Trillo sería incapaz de decir si es un político socialista o liberal, progresista o conservador. ¿Se puede decir lo mismo de Bono?

Señor Trillo, felicidades por su libro y que viva Honduras.

Posted by antonio at December 30, 2005 02:11 PM

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