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October 21, 2005

Cabo Trafalgar

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Qué mejor día que hoy para hablar de este libro. Lo compré hace unos 10 meses y lo he leído ya tres veces de seguido y decenas de veces trocito a trocito, haciendo lo que siempre hago con los libros que me enamoran, disfrutar párrafos saltando de página en página, de capítulo en capítulo. Porque lo mejor, lo que crea adicción, lo que de verdad se recuerda de un libro que marca el alma para siempre no es la trama o el hilo conductor de la historia, sino esos segundos mágicos que de vez en cuando siente el lector cuando lee un párrafo alucinante. Exactamente igual que el sexo, vamos. Tengo una lista de libros (no más de siete u ocho) a los que de vez en cuando recurro para animarme, los abro, busco un capítulo y leo un par o tres de párrafos. Cierro y sigo a lo mío. Es lo más parecido que me he metido en la vida a un chute. Y funciona.
El libro perfecto, el que aún estoy buscando, es aquél que me haga innecesario buscar un capítulo, aquél que pueda abrir en cualquier parte y dirigirme a cualquier línea sabiendo que allí estará esperándome mi dosis.
Soy un admirador de la literatura de Pérez-Reverte, sus novelas y sobretodo sus recopilatorios de artículos periodísticos son el Afganistán, el Rangún de mi librería. Este libro es, en mi opinión, su mejor obra.
Atrevida, franca y divertida, dura, cruel y sangrienta. Se la recomiendo a cualquiera: al que quiera aprender historia, al que quiera saber de dónde viene esta España tan perra, al que esté hasta las narices de oir hablar del Estado Multinacional Pluriregional Asimétrico, a quien quiera saber cómo se vivía hace 200 años, a los enamorados de la mar, pero, sobretodo, a los que quieran pasárselo de muerte.
Seguro que en este mismo momento el pichafloja de Carlos IV y el cabronazo de Fernando VII se remueven inquietos en su dorada tumba de El Escorial mientras en algún lugar bajo el mar entre Cadiz y Marruecos 4000 hombres sonríen y se convencen de que al fin y al cabo quizá sí valió la pena hacerse a la mar aquella mañana, dispuestos a morir por la bandera de un país que se hundía en su propia mierda y bajo las órdenes de un rey que no los merecía.
Buenos vientos Maestro, y muchas gracias.

Posted by antonio at October 21, 2005 03:28 PM

Comments

Hola Antonio. Coincidimos (en este asunto también) en nuestra valoración de Pérez-Reverte. Es un alivio que todavía quede alguien en el panorama cultural español con lucidez y que se atreva a llamar las cosas por su nombre sin temor a perder la subvención. Seguramente ya lo habrás leído, pero déjame recomendarte "La Sombra del Águila". Está en la misma línea de "Cabo Trafalgar", o cómo contar algo terrible en clave de humor.

En otro orden de cosas, chapeau por tu blog, me dá esperanza para pensar que no todo el mundo ha perdido los papeles en Cataluña.

Un abrazo. Jose

Posted by: Jose at October 24, 2005 09:01 AM