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June 23, 2005

Dos Horas

Anteanoche me fui con mi niña a hacer Política. O si más no, a ver desde muy cerca cómo la hacían otros. Se presentó el famoso Manifest barra Manifiesto de la mano de los llamados intelectuales que están hasta el gorro de nacionalistas en éste mi paisito. Intelectuales no sé si serán, pero inteligentes un rato largo. Iba con ganas de pasármelo bien y darme el gustazo, casi imposible en la Cataluña de hoy en día, de ver a gente aplaudiendo ideas que comparto.
Pese a todo, mi ilusión era comedida. Hace cosa de tres semanas asistí al acto de Convivencia Cívica Catalana donde se premiaba a la AVT. Fui muy ilusionado tanto por el respeto enorme que me merecen los premiados como por los invitados. Lo mejorcito de la política española: Rosa Díez, Nicolás Redondo, Mayor Oreja, Vidal-Quadras, políticos a los que, si pudiese, votaría bailando la jota de alegría. Mas acabó mi gozo en el pozo: una noche que esperaba genial se convirtió en una gran desilusión por culpa de la audiencia. La derecha rancia, conservadora, sectaria aplaudía a rabiar mientras abucheaba cada vez que se nombraba al PSOE. Los que me conocen saben que ese partido no es precisamente santo de mi devoción, pero abuchear su nombre cuando precisamente se está premiando a un colectivo que cuenta entre sus miembros a familiares de muchos socialistas asesinados por sus ideas es simple y llanamente no enterarse de nada. Y yo con esa derecha no tenía nada que ver. Es por eso que salí de allí contento por haber escuchado hablar a gente sabia y valiente, pero triste por los tontos de siempre, por los que no se enteran de que la democracia sólo es posible gracias a nuestro adversario.
Fui el martes temiendo encontrar lo mismo. Pero no. Ahora fueron los organizadores los que, por motivos totalmente distintos, me desilusionaron un poquillo.
Allí había gente mayor y joven, parejas con niños pequeños, hombres y mujeres con la estética perfecta del barcelonés típico que quedaría de narices en un plató de TV3. Gente moderna, incluso pijilla, de ésa que ves por la calle y piensas: otro que comulga con la doctrina. Mas no. La estética tiene estas cosas. Todos estos modernillos (entre los que me incluyo) estaban allí como yo con ganas de aplaudir a rabiar, de decir en castellano y catalán que hasta aquí. Que ni Estatuto, ni inmersión, ni nación, ni identidad ni gaitas. Ciudadanos, ciudanos y ciudadanos.
Otra cosa fueron los invitados a hablar. Exceptuando al genial Boadella (que sólo por verle en el Parlament ya valdría la pena votar al futuro partido), el resto defendieron muchas ideas con las que me identifico totalmente pero me acabaron dejando un sabor de boca extraño. Demasiadas veces escuché la palabra ciudadanía y pocas individuo, demadiadas pensamiento ilustrado y ninguna pensamiento liberal, demasiadas mercado controlado y pocas libertad de mercado. Y claro, un servidor al que el Estado le da tanto miedo como el Nazionalismo, se puso a dudar.
Fue como esas cenas en las que la comida está increíble, pero el vino tiene un punto de picado.
Y eso fue todo. Dos horas muy interesantes, en las que aplaudí a rabiar muchas veces y otras me quedé callado. Dos horas en las que vi que hay esperanza y que no todo está perdido en mi paisito. Dos horas que liaron aún más mi ya de por sí difuso (y que Dios me lo guarde difuso muchos años) pensamiento politico. Dos horas en que la ilusión por encarar algo nuevo desde el principio se peleó con mis ganas de no renunciar a ideas en las que creo firmemente. Dos horas de dudas, de emoción, de encuentros y desencuentos.
Dos horas de democracia.
Dos horas, en definitiva, de Libertad.

Ya era hora.

P.S. No olvidéis firmarlo.

Posted by antonio at June 23, 2005 10:54 AM

Comments

Some time ago i thought about this.

Posted by: Pozo real estate at August 28, 2005 07:42 PM