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April 01, 2005

Viernes Triste

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Se nos va el Papa.
Escribo esto con el Papa agonizando. Con todo el planeta mirando, como hace siglos, hacia Roma.
Tengo una lista de hombres vivos a los que respeto con devoción. Lista de modelos, de personajes en los que intento verme reflejado cuando tengo que tomar alguna decisión o afrontar un problema. Hombres a los que pongo en mi situación cuando mi situación está hecha unos zorros y pienso en qué harían ellos.
Esta lista, por descontado, la encabeza mi padre, el cual si en vez de ser hijo de Los Santos de Maimona fuese hijo de la Gran Bretaña hace años que su Graciosa Majestad le habría nombrado Sir, y el sería Sir Anthony y mi madre Lady Marian, y yo vacilaría mogollón delante de mis internacionales colegas. Pero bueno... hay países llenos de gente lúcida y países llenos de gilipollas, qué se le va a hacer.
Pero me desvío. Se nos muere el papa. Y yo, que además de liberal, antinacionalista y cuasiconvicto soy católico (carguen, apunten...), también tengo al Santo Padre en mi lista.
Aunque discrepe con él en varias de las cosas que defiende (las cuales ahora no vienen a cuento), la imagen que tengo de él es de un hombre fuerte, bueno, luchador, seguro de sus ideas (que en su mayor parte son las mías) y al que le importa literalmente un carajo el qué dirán.
Luchó contra el comunismo y él solito, con dos más y con un par, se lo cargaron de raíz. Los soviéticos, que lo sabían, intentaron liquidarlo, pero ni lo mataron ni lo asustaron.
Cuando finiquitó a los malos se encaró con el capitalismo descarnado (que nada tiene que ver con el capitalismo liberal que yo aquí me he hartado a defender) y se le mosqueó otra vez medio planeta.
Así, pasito a pasito, no ha parado hasta hoy. Predicando que, por encima de lemas atontolinados que pretenden cambiar el mundo para que todo siga igual, existen actitudes luchadoras, inteligentes, que recuerdan a los poetas clásicos, a los novelistas de nuestro barroco, a los librepensadores del dieciocho, que no se atrincheran en la estética para revolucionarnos la ética. Y aún a riesgo de convertirse en el blanco de los idiotas que se creen en posesión de la superioridad moral, no cesan de recordarnos que la historia no empezó ayer, que Europa, y todo Occidente, vienen de Grecia, Roma y la Cruz. Que hace ya veinte siglos un barbudo en los confines del mundo conocido enseñaba que los hombres nacen y mueren libres.
Es por eso que en mi lista este papa se encuentra muy pocos puestos por debajo del líder indiscutible. Un Papa que me recuerda a mi yaya, que lucha por seguir viviendo y por seguir siendo útil, demostrando que vale la pena vivir un día más aunque sólo sea para poder mantener los ojos abiertos e iluminar con la mirada cansada por 85 años de lucha la mirada de un niño de 28. Una mirada que, como la de mi yaya, enseña a no temer a la muerte y a afrontar la vida por más perra que esta se ponga sabiendo que los que te han querido y ya no están siguen viéndote, asintiendo cada vez que triunfas y soriendo con cariño cada vez que metes la pata.
Me han dicho que las campanas de toda la Cristiandad doblarán a duelo en cuanto Juan Pablo II muera. Vivo junto a una iglesia y esta noche hay fiesta en mi casa. Quizá oiga ese doblar durante la juerga. Sin parar la música, sin mirar a nadie, me serviré una copa y, pensando en mi yaya, brindaré conmigo mismo por Su Santidad.
Requiescat in Pace.

Posted by antonio at April 1, 2005 04:53 PM

Comments

Que Dios te bendiga.

Mamá.

Posted by: Anonymous at April 5, 2005 11:07 AM

Hace un par de meses tú y yo discutíamos sobre el Papa en un restaurante de Ginebra. Yo, como católica, te mostraba mi enfado con él y con la Iglesia, tú insistías en que no generalizara. Mi enfado continua, y sigo discrepando en muchas de las cosas que él defendía (quizás bastantes más que tú); pero también hay otras, muchas, por las que tenía y tendrá mi sincera admiración.
Estos días en la Plaza de San Pedro puede verse espectáculo y fervor. Me molesta lo primero, no comparto lo segundo, pero no puedo negar que hay mucho amor. Miles y miles de personas que le querían. Y eso siempre es algo bueno. Me alegra saber que nosotros, las personas, aún no hemos perdido esa capacidad de amar.
Yo también tengo una lista. Quizás sea bastante diferente a la tuya. Quizás el Papa (que no nuestro padre) no esté en ella. Pero sólo quería que supieras que tú ocupas uno de los primeros puestos.

Posted by: Rocío at April 6, 2005 02:42 PM